El arte de la seducción es el conjunto de un lenguaje de gestos, actitudes, palabras y movimientos en los que habla el deseo, las miradas se buscan e intentan cautivar y acariciar con todos los sentidos.

A menudo, se asocia la palabra seducción con sexualidad. Sin embargo, debemos entender que, la seducción es mucho más sofisticada que el sexo. Ante esa disciplina manda el deseo y la comunicación va más allá de la piel.

En qué consiste?

Hay dos componentes básicos que debemos comprender:

El primero es poner la atención en nosotros mismos. Si deseamos de verdad ser un seductor o una seductora eficaz, hay que mostrar lo mejor de uno, sin alejarnos de las propias esencias. Seducir no es sobreactuar, ni aún menos representar algo que no somos.

El segundo es que en este arte entra el juego la observación, la empatía y la anticipación. Nadie se “irá” con el/la mejor seductor/a si no es capaz de leer las señales, los gestos,… Saber intuir la falta de química es esencial para no caer en la frustración.

El lenguaje no verbal de la seducción

Hay 6 formas básicas en el arte de la seducción:

  1. Contacto visual. Las miradas que se mantienen y después se retiran de manera lenta y sutil generan impacto. El contacto visual es la principal arma de seducción.
  2. La sonrisa. Este gesto conforma la sonrisa más auténtica, la que más confianza y conexión consigue. Sonreír es un modo irresistible de cautivar.
  3. La postura. Debemos buscar gestos que demuestren apertura y cercanía. Debemos evitar los brazos y las piernas cruzadas, e intentar estar ligeramente inclinados hacia esa persona sin invadir su espacio.
  4. El perfume. En materia de seducción los olores resultan excitantes y son un ingrediente esencial que cuidar y potenciar.
  5. Pequeños toques. Un roce breve y sutil en la mano, un toque en el brazo, un mechón de cabello que le apartamos del rostro a la otra persona… Esos pequeños gestos resultan a menudo altamente efectivos.
  6. El tono de voz. Una tonalidad de voz que sabe conectar y acariciar, puede resultar muy excitante.

Autenticidad y sentido del humor

El arte de las seducción efectiva exige autenticidad. Pocas cosas resultan más atractivas que conocer a una persona segura de sí misma, alguien que evita los artificios.

La naturalidad, la cercanía y mostrarnos tal y como somos genera atracción y casi nunca falla. Y si a ello le añadimos sentido del humor inteligente, tendremos otro ingrediente más con el cautivar y enamorar.

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